Si quieres resolver un conflicto mediante Derecho Colaborativo

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CARÁCTERÍSTICAS DE LA PRÁCTICA COLABORATIVA

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Es un proceso “innovador”, basado en los principios de equidad, transparencia y confidencialidad. Además, la esencia del Proceso Colaborativo es la flexibilidad, el diálogo, la colaboración y la búsqueda del mutuo entendimiento para alcanzar acuerdos, que podrán ser tan creativos y originales como las partes precisen, sin estar sometido al limitado elenco de soluciones que las normas nos ofrecen.

La característica principal de los profesionales que lo practican –abogados y expertos neutrales- es la asunción, sin reparos, de unos principios y valores éticos excepcionales que permiten mostrar una forma diferente de entender la práctica jurídica.

Durante el mismo cada parte es asistido por un abogado que practica el Derecho Colaborativo, lo que implica que ha de estar entrenado en las herramientas de comunicación y tácticas de negociación y de mediación. Además, entre las partes y los abogados se suscribe un acuerdo de participación en el que se sientan las bases del proceso y se asume el compromiso de no litigar durante dicho proceso. Todos trabajan así en equipo para resolver dudas, descubrir intereses y encontrar soluciones creativas para todas las partes.

PRINCIPALES VENTAJAS

Las principales ventajas de esta vía jurídica de resolución de conflictos es:

  • El control sobre el proceso, sobre el tiempo de duración del proceso y sobre todo, sobre el resultado.
  • La ilimitada fuente de soluciones adaptables a sus necesidades y lejos de los límites de los parámetros que la norma marca en cuanto a soluciones y a la rigidez del proceso, tanto a abogados a la hora de pedir como a jueces al tiempo de resolver.
  • La minimización de los costes del conflicto; traducido esto en el ahorro del tiempo material invertido en gestionar el conflicto -permitiendo así invertir su tiempo en cosas más productivas-, como al tiempo invertido en resolverlo; en la minimización del coste emocional reduciendo el estrés producido por el malestar durante el conflicto; y la mejora en cuanto a la eficacia del resultado, el cual siendo consensuado las partes cumplirán de mejor grado y sin necesidad de posteriores ejecuciones.

COMPROMISO DE NO ACUDIR A LOS TRIBUNALES

Como colofón de esta práctica jurídico colaborativa, los abogados y el resto de los profesionales que intervinieren en el proceso colaborativo, desde el inicio del proceso firman un compromiso de no intervención en la vía judicial contenciosa en ulteriores pleitos que el asunto objeto del proceso colaborativo pudiera conllevar.

Se entiende como un método alternativo de resolución de conflictos, aunque llegará el momento en que sea el método primero que se planteen tanto profesionales como interesados para resolver los conflictos, dejando el litigio judicial como último resorte.

FAQS

La innovación lo es en cuanto que innovación social, como inicio del fin de la la justicia confrontativa para llegar a la justicia del acuerdo, y no en cuanto a principios meramente jurídicos, que seguirán siendo los que son y seguiremos trabajando con ellos, pero eso sí, con una nueva actitud hacia el cliente y hacia el adversario.

Con el tiempo, cuando todos los operadores jurídicos se impliquen, se podrá entender la práctica jurídica desde ésta óptica de la cooperación y del compromiso, quedando el proceso adversarial como último y excepcional recurso – que es cómo teóricamente está planteado el sistema judicial-.

Se requiere la transparencia en el intercambio de información, por lo que es necesario espacio de confidencialidad que debe ser respetado por todos.

En síntesis, los principios esenciales de la práctica colaborativa son:

  • Trabajo en equipo de los abogados, clientes y otros profesionales.
  • Buena Fe.
  • Confidencialidad.
  • Transparencia.
  • Solución cooperada de intereses.

La aplicación del Derecho Colaborativo exige un tipo de nuevos profesionales (debidamente formados) en el procedimiento Colaborativa, que si bien es flexible ello no implica que no tenga configuradas unas reglas básicas de juego para que todos los intervinientes sepan a qué a tenerse en cada fase del proceso. Ello sumado a la indispensable formación en herramientas que nos dotan de “técnicas de negociación y comunicación” que habremos de convertir en propias como si se trataran de verdaderas habilidades innatas.

Tanto desde la mediación, como desde el Derecho colaborativo se busca la autocomposición de intereses, por lo que hay puntos de contacto entre ambas metodologías, pero también esenciales diferencias.
El papel que desempeñan los abogado en la negociación colaborativa, pues están activamente asesorando a sus clientes.

En la mediación, los letrados de las partes desaparecen del proceso de mediación, cediendo todo el protagonismo al mediador que es el elemento neutral y el catalizador del proceso.

En el Derecho colaborativo, los abogados de las partes juegan un papel protagonista, participan activamente junto con sus clientes en una negociación en equipo, a la que pueden asistir terceros expertos (imparciales) para aportar su pericia hacia el consenso de intereses.

La negociación es un comodín del que participan ambos institutos. Para determinar el más idóneo al caso en concreto es importante analizar el conflicto y saber que metodología es la más conveniente a dicho perfil.
Por ejemplo en asuntos empresariales complejos, donde es útil un trabajo en equipo de los abogados y sus clientes y la pericia de terceros expertos, es probable que el escenario adecuado sea el de la negociación colaborativa.

La Práctica colaborativa permite personalizar una solución más allá de la limitada gama de opciones que un tribunal puede imponer, y además proporciona un foro seguro para hacer frente a los problemas que pueden intensificar las emociones.

Por tanto en asuntos donde la relación importa y es duradera, como en la herencia de la familia, las crisis familiares- separación y divorcio-, la empresa familiar –donde se pueden aunar conflictos familiares y empresariales-, conflictos societarios, conflictos negociales.

Es un método autocompositivo, y en este sentido busca que el cliente ante el conflicto obtenga, tanto la Capacidad para poder crear su propio ADR, como el Empoderamiento necesario para lograr una solución global, real y duradera a la cuestión que se trabaja, así como para evolucionar y “pasar página”, volviéndose de nuevo productivo ante esta cuestión y el resto que tenía paralizadas con motivo del conflicto.

Compromiso de no litigar durante el proceso: Cualquier litigio que se abra en relación con las partes objeto del proceso colaborativo constante el mismo implicará automáticamente la terminación del proceso colaborativo, salvo que las partes expresamente decidan continuarlo.

Compromiso de no intervención en la vía judicial contenciosa en ulteriores pleitos: Los profesionales -Abogados y expertos neutrales- intervinientes en el proceso colaborativo no podrán participar en posteriores pleitos donde se debata el mismo asunto objeto del proceso colaborativo.

QUÉ PASOS DEBERÍAS DAR SI QUIERES RESOLVER UN CONFLICTO MEDIANTE DERECHO COLABORATIVO

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